ACTIVIDADES CULTURALES
MUSEO DE CERA.
CIUDAD DE MÉXICO.
El
Museo de Cera de la ciudad de México en el Distrito Federal, fue
inaugurado por el presidente José López Portillo el 27 de agosto de 1979
en una casona ubicada en la calle de Londres 6, colonia Juárez,
construida por el arquitecto Antonio Rivas.
Este
museo es un espacio donde se encuentran talladas en cera figuras de
grandes personajes, en el cual a través de sus salas, brinda un
recorrido por la historia de México, la política, el arte, el terror, el
cine, el deporte y el espectáculo, con un conjunto de más de 230
réplicas de cera; cada una de las salas contiene música o videos para
ubicar mejor a los visitantes y estas están divididas según la sección a
la que corresponde el personaje. Algunos de los personajes que se
podrán encontrar en el museo son:
- Sala de historia: Miguel Hidalgo, Emiliano Zapata, Francisco Villa, etc.
- Sala de arte: Frida Kahalo, Diego Rivera, Van Gogh, entre otros.
- Sala de política: se encuentran los presidentes como Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Ernesto Zedillo, etc.
- Sala de deporte: Ana Guevara, Cuauhtémoc Blanco, Lorena Ochoa, entre otros.
- Sala de Cine y Tv: hay grandes artistas como Pedro Infante, Celia Cruz, Adal Ramones, Alejandro Fernández y muchos más.
- Sala de fantasía: hay personajes de cuentos, series y películas.
- En la sala de terror: están los personajes que han aterrorizado a chicos y grandes en el cine y la televisión como Frankenstein, Freddie Krueger, Drácula y muchos más.
Pedro Fernández
RIPLEY
¡AUNQUE USTED NO LO CREA!
Este
museo fue inaugurado en México en diciembre de 1992, en un recinto
ubicado en una construcción de tipo medieval de la calle de Londres, en
la colonia Juárez; la franquicia traída por la empresa Museo de Cera de
la Ciudad de México, S.A. ha sido el centro de las miradas curiosas de
quienes se han maravillado con su acervo integrado por más de 200
piezas, entre reproducciones, fotografías y videos. Entre las piezas que
se encuentran entre las miradas de miles de personas son el de una
diosa africana de la fertilidad, que ha hecho circular la historia
de que si una pareja frotaba su vientre la mujer quedaba
embarazada.
Este
museo cuenta con 14 salas de exhibición en las que se alojan parte de
la increíble colección de objetos insólitos que Robert L. Ripley reunió a
través de los años, como por ejemplo una réplica en cera del hombre más
alto del mundo, cabezas reducidas reales de los indios Jíbaro de
Ecuador, vestidos hechos con pelo humano, esculturas africanas con
poderes increíbles, rarezas animales, una imagen de la Mona Lisa hecha
con 64 piezas de pan tostado, la tetera más grande del mundo, miniaturas, etc.
Diosa de la fertilidad
El hombre más grande del mundo.
ZOOLÓGICO DE NEZAHUALCÓYOTL
“EL PARQUE DEL PUEBLO”
Asentado
en una extensión de 8,5 hectáreas, abrió sus puertas el 10 de mayo de
1975, con la finalidad de crear un centro recreativo para la comunidad.
En el año 2001 cerró sus puertas para una rehabilitación y remodelación
para una buena estancia de sus huéspedes (animales). Luego d3 años se
reinauguro el 5 de febrero de 2003.
El
parque es el único en su tipo en la zona oriente del Estado de México,
cuenta con un museo de historia natural, espacios para talleres
educativos, un lago, teatro al aire libre y el zoológico que alberga a
260 animales de 57 distintas especies; 31 de ellas en peligro de
extinción. En el Zoológico de Nezahualcóyotl han nacido diversos
animales como el venado cola blanca, tigre de bengala, llama, jirafa,
bisonte y coyotes.
El
clima y las condiciones de vida en el zoológico de Nezahualcóyotl son
los más aptos de la zona oriente del Valle de México, lo cual ha
permitido la reproducción de bisontes americanos, venados de cola
blanca, tigres de Bengala, lémures, jirafas, búfalos cafre, entre otras.
ZOOLÓGICO DE CHAPULTEPEC
El
Zoológico de Chapultepec es una de las instituciones recreativas más
populares de la Ciudad de México, tanto para los habitantes de está como
para los turistas nacionales y extranjeros, es considerado un centro de
integración social, familiar e intergeneracional que forma parte de
nuestra historia, por lo que puede considerarse como el “Zoológico
Nacional”. Ha evolucionado a través de su historia y al comienzo del
siglo XXI sus principales objetivos son la recreación, la educación, la
investigación y la conservación. El logotipo del zoológico de
Chapultepec es la representación prehispánica de un jaguar.
El
Zoológico de Chapultepec está involucrado con diversos proyectos de
conservación, sobre todo en la reproducción en cautiverio de especies
como el conejo de los volcanes, lobo mexicano, ocelote, panda gigante,
oso de antifaz, borrego cimarrón y ajolote de Xochimilco, a través de
métodos naturales y artificiales. Con este propósito en 1998 se
estableció un laboratorio de fisiología reproductiva.
Los
animales se agruparon conforme a zonas bioclimáticas de acuerdo con su
hábitat natural. Se presentan cuatro climas: frío y húmedo (bosque
templado y litoral), frío y seco (pradera), cálido y húmedo (selva
húmeda tropical), y cálido y seco (zonas áridas y sabana).
Al
inicio de cada zona se exhiben especies nativas del país. Esta
disposición tiene un inmenso valor educativo, los visitantes aprenden de
las diferentes zonas bioclimáticas y se dan cuenta de que existen
especies mexicanas en peligro de extinción, disfrutando a la vez al
observar en la misma zona especies exóticas populares como tigres,
pandas gigantes, gorilas y osos.
Escultura de un Rinoceronte.
Museo Nacional de los
Ferrocarriles Mexicanos.
Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero
El Museo
Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos fue creado en 1988 y desde entonces
se dedica al rescate, conservación, estudio y difusión del patrimonio
ferroviario mexicano a través de diversas actividades culturales,
recreativas, académicas y educativas.
En este recinto histórico se albergan los más valiosos bienes generados por los ferrocarriles mexicanos desde su llegada a México en 1850.
Está ubicado
en los terrenos que pertenecieron a dos antiguas estaciones: la del Ferrocarril
Mexicano y la del Mexicano del Sur. La primera fue inaugurada en 1869 por el
presidente Benito Juárez, prestó servicios de carga y pasajeros hasta 1947,
año en que fue cerrada por primera ocasión. A partir de 1960 se destinó
únicamente al tráfico de carga y en 1974 cerró sus puertas definitivamente,
quedando en el total abandono.
Sus patios
fueron usados como mercado y terreno para asentamientos irregulares, mientras
que el edificio se ocupó como vivienda hasta 1985, fecha en que se inició su
rescate después de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH) la declarara monumento histórico.
Actualmente,
el Museo pertenece al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y ha
ampliado su impacto y campo de trabajo al adquirir el estatus de Centro
Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero.
FUNDACIÒN
HERDEZ
El origen de La Fundación Herdez
obedece a un antiguo proyecto de don Enrique Hernández-Pons, pero fue hasta
1988 cuando, con el apoyo y asesoría del abogado Juan Mijares, se llevó a
cabo la definición de los términos del marco legal y la escritura de la
misma. En un principio, el proyecto de La Fundación se orientó exclusivamente
a ayudar a resolver las necesidades alimentarias básicas de las comunidades
por medio de donativos en especie, con productos de las distintas marcas del
Grupo Herdez.
De esta forma, La Fundación
atendió a 51 instituciones y asociaciones civiles que conformaban el grupo de
beneficiarios del programa de donaciones mensuales. Este programa se encargó
de brindar apoyo a patronatos, asilos, casas hogar y otras instituciones
interesadas en atender a poblaciones vulnerables de distintos estados de la
república.
En 1990 Jaime Muñoz de Baena,
quien entonces se desenvolvía en La Fundación como asesor en comunicación,
emprendió un trabajo de investigación sobre temas relativos a la
alimentación. El fruto de esta labor está compilado en dos documentos que se
conservan en La Fundación.
Debido a sus iniciativas, Muñoz de
Baena fue nombrado primer director de Fundación Herdez, labor que desempeñó
hasta el mes de agosto de 2000.
PIRÀMIDE DE EHÈCATL
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EL TEMPLO MAYOR
A lo
largo del siglo XX los arqueólogos fueron descubriendo la ubicación exacta
del Templo Mayor de los mexicas, el
sagrado edificio que fuera destruido tras la conquista de la metrópoli
indígena, y cuyos restos habían permanecido ocultos durante cuatro siglos bajo
los cimientos de las construcciones virreinales y decimonónicas del centro de nuestra
ciudad capital.
Según
la tradición, el Templo Mayor fue construido justo en el sitio donde los peregrinos de Aztlán encontraron
el sagrado nopal que crecía en una piedra, y sobre el cual se posaba un águila
con las alas extendidas al sol, devorando una serpiente. Este
primer basamento dedicado a Huitzilopochtli,
aunque humilde porque fue construido con lodo y madera, marcó el principio de
lo que con el tiempo sería uno de los edificios ceremoniales más famosos de su
época. Uno a uno los gobernantes de México-Tenochtitlan dejaron como testimonio
de su devoción una nueva etapa constructiva sobre aquella pirámide, y si bien
las obras sólo consistían en adosarle taludes y renovar escalinatas, el
pueblo podía constatar el poder de su gobernante en turno y el engrandecimiento
de su dios tribal, el victorioso dios-sol de la guerra.
Pero
los mexicas
no podían olvidarse de los demás dioses, pues todos ellos propiciaban la
existencia armónica del universo, equilibrando las fuerzas de la naturaleza,
produciendo el viento y la lluvia y haciendo crecer las plantas que alimentaban
a los hombres. Así, una de las deidades principales, que alcanzó una jerarquía
similar a la de Huitzilopochtli, fue Tlàloc, el antiguo dios de
la lluvia y patrono de los agricultores; por ello, y con el transcurrir del
tiempo, aquel sagrado edificio, “hogar de Huitzilopochtli”, tuvo la forma de
una pirámide doble, la cual sustentaba en su cúspide dos habitaciones que
funcionaban como los adoratorios máximos de ambas deidades.
Las
más recientes investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en las ruinas del
Templo Mayor edificio muestran por lo menos siete etapas constructivas, de las cuales sobresale
aquella que se realizó durante el gobierno de Huitzilíhuitl, segundo tlatoani
de Tenochtitlan; de esa etapa se conservan los muros de los adoratorios, el
téchcatl o piedra sagrada de los sacrificios y una escultura del Chac-Mool.
Destaca también la etapa constructiva ejecutada durante el gobierno de Izcóatl,
de la que se descubrieron, sobre la escalinata que conducía al adoratorio de
Huitzilopochtli, varias esculturas de portaestandartes que, a manera de
guerreros divinos, defendían el ascenso al templo de la suprema deidad.
MUSEO DE MEDICINA
El
museo fue inaugurado el 22 de diciembre de 1980, con el compromiso de difundir
la historia de la medicina mexicana. Surgió de la inquietud de un grupo de
universitarios que consideraron su realización como una de las metas inmediatas
para preservar el patrimonio universitario.
El museo está conformado por 24 salas, que contemplan desde la época prehispánica hasta el siglo XX y que se han dividido en: México antiguo, Herbolaria, Siglo XVI, Siglo XVII-XVIII, Siglo XIX y XX, así como las salas de especialidades, botica Esesarte, otorrinolaringología, radiología y la sala del desarrollo humano, así como un gran espacio para actividades múltiples.
Con gran tradición de identidad, el museo presenta su acervo conjuntando arte, ciencia y tecnología en un esfuerzo de vinculación universitaria con la comunidad.
El museo está conformado por 24 salas, que contemplan desde la época prehispánica hasta el siglo XX y que se han dividido en: México antiguo, Herbolaria, Siglo XVI, Siglo XVII-XVIII, Siglo XIX y XX, así como las salas de especialidades, botica Esesarte, otorrinolaringología, radiología y la sala del desarrollo humano, así como un gran espacio para actividades múltiples.
Con gran tradición de identidad, el museo presenta su acervo conjuntando arte, ciencia y tecnología en un esfuerzo de vinculación universitaria con la comunidad.

ANTIGUO PALACIO DE LA INQUISICIÒN
El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue fundado en el
último tercio del siglo XV, por los reyes católicos de España, para perseguir
las herejías. En la Nueva España, tuvo su sede en este singular recinto,
reconstruido por el arquitecto Pedro de Arrieta, Maestro Mayor de Obras y
Arquitectura de la Inquisición. Al deteriorarse la casa que originalmente se
asignó a los inquisidores, Arrieta decidió “hacer cosa notable su arquitectura”
al “ochavar” la esquina y colocar en ella la entrada. El nuevo edificio barroco
se terminó de construir en 1736. En su juzgado, salas de audiencia y
cárceles, se mantuvieron a los perseguidos por judaísmo, protestantismo,
herejía, hechicería, desviaciones, e incluso rebelión. De acuerdo a las
sospechas, se les sentenciaba a prisión temporal o perpetua, y en algunos
casos, a la hoguera o la horca. El quemadero de la capital novohispana se ubicó
frente al templo de San Diego, en lo que fueron los límites de la Ciudad de
México. Una vez suprimido el Tribunal del Santo Oficio en 1820, el inmueble
tuvo diversos usos, hasta que se destinó a la Escuela de Medicina de la
Universidad. Actualmente alberga al Museo de la Medicina Mexicana, al
Departamento de Historia y Filosofía de la Facultad de Medicina de la
Universidad Nacional Autónoma de México, a su Archivo Histórico y a la
Biblioteca Dr. Nicolás León.










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